por Earl Nightingale
(traducción al español de VerodlV)
Este artículo escrito en 1957 se transformó en un clásico del desarrollo personal. Se lo considera además el desencadenante de la gigantezca industria de la bibliografía de autoayuda, nada menos.
Un mensaje atemporal e inspirador.
Parte 1
Hace varios años el fallecido Dr. Albert Schweitzer, ganador del Nobel, fue entrevistado por un periodista quien le preguntó: "Doctor, ¿qué le pasa al hombre de hoy en día? El gran médico hizo silencio por un momento y luego dijo “La gente simplemente no piensa.”
Es sobre esto que quiero hablar. Hoy vivimos en una era dorada. Es una era que la humanidad ha estado esperando, para la que ha estado soñando y trabajando por miles de años. Vivimos en la época más rica que ha existido sobre la faz de la tierra… una tierra con oportunidades abundantes para todos.
Sin embargo, si se consideran 100 individuos que comienzan a la par a la edad de 25 años, ¿sabe qué les pasará a estos hombres y mujeres cuando alcancen los 65 años? Estas 100 personas creen que van a ser exitosas. Están entusiasmados con la vida, les brillan los ojos, caminan erguidos y la vida les parece una aventura interesante.
Pero, para cuando lleguen a los 65 años solo 1 de ellos será una persona adinerada. 4 de ellos serán financieramente independientes, 5 continuarán trabajando y 54 estarán en absoluta quiebra económica y dependerán de otros para su subsistencia.
Sólo 5 de los 100 logra calificar. ¿Por qué fracasa la mayoría? ¿Qué pasó con el brillo de sus ojos cuando tenían 25 años? ¿Qué pasó con los sueños, planes… y por qué hay una diferencia tan grande entre lo que esta gente quería hacer y lo que finalmente consiguió?
La definición del éxito
Primero, tenemos que saber qué es el éxito y esta es la mejor definición que he encontrado hasta ahora: “el éxito es la realización progresiva de un ideal valioso.”
Éxito es el maestro que enseña porque quiere hacerlo. El emprendedor que comienza su propia empresa porque ese es su sueño, es lo que quería realizar. Éxito es el vendedor que quiere ser el mejor vendedor en su compañía y se empeña en lograr ese objetivo.
El éxito es de cualquier persona que esté llevando a cabo un ideal valioso predeterminado, porque eso es lo que decide… deliberadamente. Sin embargo solo uno entre 20 individuos hace eso. El resto “fracasa”.
Rollo May, el distinguido psiquiatra escribió un libro maravilloso llamado “La búsqueda del hombre por sí mismo ( Man's Search for Himself), y este libro señala que “el opuesto del coraje en nuestra sociedad no es la cobardía… es la conformidad.” Ahí tiene la razón por la que tantos fracasan. La conformidad. Gente que actúa como cualquier otro sin saber por qué o adónde está yendo.
A los 7 años aprendemos a leer. Para los 30 aprendemos a sostenernos económicamente. A menudo a esa edad además tenemos una familia para sostener. Aún así a los 65 todavía no aprendimos cómo ser financieramente independientes en el lugar más rico del mundo. ¿Por qué? Nos conformamos. La mayoría de nosotros se comporta como el grupo equivocado, el 95% que no tiene éxito.
OBJETIVOS
Alguna vez se ha preguntado por qué tanta gente trabaja honestamente y mucho sin lograr nada en particular? Y otros no parecen trabajar demasiado y aparentemente consiguen todo? Parecen tener “el toque mágico”. La gente suele decir “transforma todo lo que toca en una mina de oro”. ¿Alguna vez se dio cuenta de que la gente exitosa tiende a continuar siéndolo? Y por otro lado los que fracasan también siguen en esa linea?
La diferencia son los objetivos. La gente con objetivos tiene éxito porque saben dónde están yendo. Es así de simple. Los que fracasan creen que sus vidas están determinadas por circunstancias particulares…, cosas que les pasan a ellos… por fuerzas externas.
Piense en un barco con su hoja de ruta planificada. El capitán y la tripulación saben exactamente adónde va el barco, cuánto va a demorar. Tiene un objetivo definido. Y 9.999 veces de 10.000 llegará a destino.
Ahora pensemos en otro barco solo que sin tripulación ni capitán. No le demos destido, no objetivo. Sólo encendemos los motores y lo dejamos partir. Creo que estará de acuerdo en que si sale del puerto o bien se hunde o va a parar a una playa desierta. No puede llegar a ninguna parte porque no tiene dirección ni guía.
Lo mismo ocurre con un ser humano. Incluso, la raza humana está en una carrera arreglada. No para evitar que los más fuertes ganen, sino para evitar que los más débiles pierdan. La sociedad de parece a un convoy en guerra. Hay que desacelerar para proteger al eslabón más lento. El grupo tiene que llevar la velocidad que le permia al más lento seguir en formación.
Por eso es fácil hoy en día sobrevivir. No se necesita ser un iluminado o tener talento para mantener una familia. Tenemos una meseta de “seguridad”. Entonces para tener éxito todo lo que hay que hacer es decidir que tan arriba de la meseta queremos apuntar.
A través de la historia, los grandes sabios, maestros, filósofos y profetas han discrepado en muchos temas. Sólo en esto han estado todos de acuerdo complete y unánimemente. La clave del éxito y la clave del fracaso es:
Nos transformamos en aquello en lo que pensamos
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