por VerodlV
En junio de 1940 llegó al seno de una familia pobre de Tennessee (EEUU) una nena prematura, a la que llamaron Wilma. El matrimonio ya tenía otros 19 hijos.
Por desgracia Wilma tuvo una doble neumonía a los cuatro años. Por su condición las oportunidades de sobrevivir eran mínimas pero, a pesar de ello, se salvó.
Luego tuvo escarlatina, una enfermedad muy peligrosa en la época por lo que las opiniones médicas eran de nuevo desfavorables. Una vez más se encontró con riesgo de perder la vida pero aún así, Wilma volvió a salvarse.
Más tarde, tuvo poliomielitis a la que también sobrevivió. Los doctores esta vez pronosticaron que no volvería a caminar nunca y a los 5 años se encontró usando aparatos en las piernas y asistiéndose con ayuda de bastones.
Un día viendo a sus hermanos jugar básquet en el patio de la casa, Wilma comenzó a llorar al pensar que nunca iba a poder jugar con ellos y que estaría lisiada de por vida.
Su madre, que llegó para consolarla, le dio una clave fundamental para su futuro. Le aseguró que a pesar de lo que dijera cualquiera, gracias a la habilidad de persistir en un objetivo y a la fé, ella podría lograr lo que se propusiera y pronto estaría
jugando como los otros chicos. Buscaron una mejor orientación, hicieron terapia física todos los días, con la ayuda de su devota familia y a los 11 años se cumplió el pronóstico de su madre. Wilma pudo quitarse los aparatos y empezar a caminar.
Sin embargo allí no termina la historia porque a los 13 comenzó a interesarse en los deportes de la escuela, en atletismo y carreras pedestres en particular. A los 16 ya estaba participando de los Juegos Olímpicos de Melbourne del 56 y en los Juegos Olímpicos de Roma de 1960, Wilma Rudolph obtuvo 3 medallas de oro. Al poco tiempo se convirtió en la mujer más rápida del mundo.
Cualquier adversidad pasada o presente, o las condiciones en las que llegamos al mundo, no delimitan el potencial y los logros futuros.
Frente a la opción entre quedarse inmersa en la desesperanza, la queja o la amargura y desarrollar la convicción de que los sueños pueden lograrse y cambiar el futuro, Wilma tomó la decisión acertada y su historia permanece como inspiración para todas las generaciones.
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