A veces se escucha "¿Para qué poner la mesa?", "No pongas platos así no tenés que lavar." "Es igual, no te gastés mucho que somos nosotros nada más y comemos rápido."
Cada uno con sus criterios, gustos y debilidades... En mi opinión, la comida, la mesa, el entorno SI hace a la felicidad.
Montones de recuerdos y circunstancias felices están para siempre grabados alrededor de una mesa. ¿Es la comida en sí misma? Sí y no. Para quien cuenta con poco, un plato ES motivo de alegría. En otras circunstancias más relajadas, se trata de la gente que acompaña, de un festejo, o del cuidado y el entusiasmo con que se preparó una comida, o de una linda presentación aunque lo que se sirva sea simple.
Con poco o mucho tiempo siempre hay una posibilidad de hacer las cosas un poquito mejor. El "¿para qué?" lo descubre cada uno... En mi experiencia, la mejor respuesta es la de Jim Rohn "por qué no?". Por qué no vivir mejor?
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