Así se me ocurrió hacer este conejito "rústico" en felpa y arpiyera y relleno de algodón.
Sin ninguna fórmula más que el sentido común. Recorté dos caras en felpa celeste, dos orejas y un corazón en arpiyera. Y después cosí todo como me fue pareciendo que quedaba mejor.
El primero me llevo unas 4 horas. Descocí MUCHÍSIMAS veces todo. A los pocos días hice otro y usé la experiencia de hacer el primero y me salió mejor y más rápido. Después otro más que quedó más lindo... y ahí están, mi conejitos!
Me sorprende a mi misma que la voluntad pueda echar mano de la creatividad y llevar a cabo un pensamiento, realizar una idea aún sin saber cómo vamos a dar el paso siguiente.
A lo largo de la vida vamos incorporando cosas en nuestra memoria, corazón, historia. Ojalá sean buenos ingredientes que formen parte de nuestros recursos interiores.
Cultivar una vida interior rica en recursos es la aventura más interesante que tenemos por delante. La alegría que sentimos por algo exterior es un reflejo de lo que llevamos dentro, de lo que cultivamos cada día. Así adquirimos una apreciación mayor, una mejor comprensión y una manera más profunda de disfrutar de cada circunstancia.
1 comentario:
These little bunnies are adorable. I love your work.
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